bueno, a veces me siento como zombie, a veces no. A veces me imagino que la ciudad es zombie en su naturaleza, aunque después veo que eso es relativo. A veces creo ver zombies arriba de los árboles, en los paraderos de micros, en los ascensores, en el metro, en las botillerías, los Teletrak, los cafés con piernas y en las tiendas de almacenes, pero luego pienso que yo también soy algo zombie, pero si en realidad lo fuese no tendría conciencia del estado zombie de lo que me rodea. Supongo que ser zombie involucre no tener noción del entorno, quizas de uno mismo tampoco. Aunque tengo claro que de repente me he comportado como zombie, ese a no ser recurrente bajo ningún aspecto, pero eso no quita que a veces me haya visto la cara de zombie, no el corazón o la cabeza, pero si la cara, definitivamente. Eso de la trilogía zombie me suena a ecos de la santísima trinidad, la cual es invocada ampliamente para justificar muchos de los actos zombie que han ocurrido a través de la historia, valga nombrar matanzas, asesinatos, traiciones y demases. Me imagino también que habrá en efecto alguna trinidad zombie con carácter de trilogía en su concepto cinematográfico, el cual ha construido una realidad zombie que de tanto adorno ha desdibujado la real escencia del ser zombie, lo que implica socialmente en cuanto a responsabilidades zombie y principios a defender. En la política también es usual ver zombis, asi como en algunos ministerios y gobiernos de turno, algunas municipalidades y sectas de raigambres aristocráticas. De hecho es la aristocracia de capa caída la que ha visto nacer en sus cunas a cuanto zombie se nos ocurra, aunque no quiero decir con esto que no hayan zombis en estratos sociales más pobres, que han visto en la lucha de clases un peligro mayor que en todas las historia de zombis que se les ocurra. Para qué decir de los zombis de la televisión, los que de cuando en cuando a punta de espantos o carcajadas nos hacen olvidar en parte la realidad del mundo, el cual, por andar medio distraídos, dimos por perdido en manos de los zombis. Y ahora que se nos vienen las fiestas de fin de año apróntense, que de zombis queda para rato.
Estamos abriendo una puerta, creando un disco, armando una banda, bebiendo vino, desayunando agua, buscando personas, haciendo vinculos ... amigos, siempre buscando, mandanos tus comentarios a oscarandthenadie@gmail.com, hay que vincularse ... todos, hay que reirse,
conversarse, escucharse, desayunarse, juntarse, visita olvidorecords, si tienes banda manda tus demos, toquemos, vivamos...
Somos ... sergio burgos en bajo y diciplina, oscar pizarro en varias cosas, ¿ la karla en teclados?... eso espero, necesitamos guitarrista y baterista, asi que vienvenidos los que vengan ...
5 comentarios:
y alguien mas?
no po
pare que no... o si?
oscar actualice pues ,, como estas ,, como va lo de la pega ?
http://el--inexistente.blogspot.com/
bueno, a veces me siento como zombie, a veces no. A veces me imagino que la ciudad es zombie en su naturaleza, aunque después veo que eso es relativo. A veces creo ver zombies arriba de los árboles, en los paraderos de micros, en los ascensores, en el metro, en las botillerías, los Teletrak, los cafés con piernas y en las tiendas de almacenes, pero luego pienso que yo también soy algo zombie, pero si en realidad lo fuese no tendría conciencia del estado zombie de lo que me rodea. Supongo que ser zombie involucre no tener noción del entorno, quizas de uno mismo tampoco. Aunque tengo claro que de repente me he comportado como zombie, ese a no ser recurrente bajo ningún aspecto, pero eso no quita que a veces me haya visto la cara de zombie, no el corazón o la cabeza, pero si la cara, definitivamente. Eso de la trilogía zombie me suena a ecos de la santísima trinidad, la cual es invocada ampliamente para justificar muchos de los actos zombie que han ocurrido a través de la historia, valga nombrar matanzas, asesinatos, traiciones y demases. Me imagino también que habrá en efecto alguna trinidad zombie con carácter de trilogía en su concepto cinematográfico, el cual ha construido una realidad zombie que de tanto adorno ha desdibujado la real escencia del ser zombie, lo que implica socialmente en cuanto a responsabilidades zombie y principios a defender. En la política también es usual ver zombis, asi como en algunos ministerios y gobiernos de turno, algunas municipalidades y sectas de raigambres aristocráticas. De hecho es la aristocracia de capa caída la que ha visto nacer en sus cunas a cuanto zombie se nos ocurra, aunque no quiero decir con esto que no hayan zombis en estratos sociales más pobres, que han visto en la lucha de clases un peligro mayor que en todas las historia de zombis que se les ocurra. Para qué decir de los zombis de la televisión, los que de cuando en cuando a punta de espantos o carcajadas nos hacen olvidar en parte la realidad del mundo, el cual, por andar medio distraídos, dimos por perdido en manos de los zombis. Y ahora que se nos vienen las fiestas de fin de año apróntense, que de zombis queda para rato.
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